La Comisión Europea ha publicado un plan para acelerar el desarrollo del tren de alta velocidad en toda la UE para 2040, lo que hará que muchos viajes en tren sean significativamente más rápidos y competitivos. La iniciativa respalda los objetivos de Europa de alcanzar la neutralidad en carbono para 2050 y reforzar su competitividad global.
El plan se basa en el red transeuropea de transporte (RTE-T), cuyo objetivo es reducir a la mitad los tiempos de viaje en las principales rutas ferroviarias europeas. Por ejemplo, en 2030, los pasajeros podrán viajar de Berlín a Copenhague en cuatro horas en lugar de siete. En 2035, Sofía y Atenas estarán a seis horas en tren en lugar de a 14, mientras que las nuevas conexiones transfronterizas unirán los países bálticos y permitirán a los pasajeros viajar de París a Lisboa pasando por Madrid.
Además de agilizar los viajes, el plan también tiene como objetivo aliviar la congestión, aumentar la capacidad de las líneas convencionales e impulsar los servicios regionales y nocturnos.
Este es un paso clave para iniciar el cambio del transporte aéreo al ferroviario y permitir modos de transporte alternativos y sostenibles para los viajeros de negocios.