Anunciada en noviembre de 2023, la medida forma parte de la estrategia del aeropuerto reducir las emisiones de dióxido de carbono y la contaminación acústica en un 30% para 2030.
Para alcanzar estos objetivos para 2030, el Aeropuerto de Eindhoven está poniendo en marcha las siguientes medidas clave:
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Reducción de la capacidad para vuelos con combustibles fósiles u otros vuelos privados a partir de enero de 2026
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Limitar el número de vuelos anuales a 40 500 (2026-2027) antes de pasar a un sistema de control basado en los niveles de ruido en 2028
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Acelerar la implantación de procedimientos de despegue de bajo ruido para proteger a las comunidades locales
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Para 2030, solo se permitirán aviones de última generación en el aeropuerto de Eindhoven
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Aumentar los requisitos de mezcla de combustibles sostenibles para la aviación y subvencionar a las compañías aéreas que los utilicen
Esta decisión es consecuencia de medidas anteriores adoptadas por el Gobierno neerlandés, como la introducción de una tasa de vuelo basada en la distancia y planea aumentar los impuestos de los jets privados a partir de 2030.
Los aeropuertos deberán dar prioridad a los vuelos esenciales frente a aquellos que solo dan servicio a un pequeño segmento de la población, cuyos desplazamientos podrían realizarse en vuelos comerciales o en tren.