Anunciada en noviembre de 2023, la medida forma parte de la estrategia del aeropuerto reducir las emisiones de dióxido de carbono y la contaminación acústica en 30%.
Esta decisión es consecuencia de medidas anteriores adoptadas por el Gobierno neerlandés, como la introducción de una tasa de vuelo basada en la distancia y planea aumentar los impuestos de los jets privados a partir de 2030.
Los Países Bajos siguen adoptando una postura firme contra los viajes aéreos excesivos y de altas emisiones, como los jets privados, al tiempo que dan prioridad a alternativas más sostenibles a los viajes, como los aviones de emisiones cero y el transporte ferroviario.